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El chinchulín es el intestino delgado comestible de ovinos o vacunos, que se prepara asado, generalmente a la parrilla, en varios países de América Latina.
El nombre es originario del quechua ch’unchull. En Chile se los conoce con un nombre cercano al quechua: “chunchules” o “chunchulla”. En Colombia se llama, según la región, chunchullo o chinchurria y se sirve picado antes del asado. En Ecuador, donde se habla quechua, curiosamente el chinchulín se llama “tripa mishki” [en Ecuador se hablan 14 lenguas] y lo consumen asado y con yuca (mandioca).
En Venezuela, se llaman como en una de las regiones de Colombia: “chinchurria”, y obviamente se preparan asados a la parrilla. En Perú y en Bolivia, zonas del quechua, son conocidos como “choncholí” y se condimentan con cierto tipo de ají, cebolla y ajo, antes de llevarlos a la parrilla. Esta última preparación (aunque no el nombre) es herencia de los esclavos africanos llegados a Perú desde Angola para trabajar en los algodonales y azucareras de la costa surcentral del país. Hoy es una comida típica de la gastronomía afroperuana.
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