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Se dice de una persona asquerosamente sucia y también, por extensión, del sujeto mezquino, avariento o tacaño. También se aplica a quien padece roña, nombre común de diversas formas de sarna. Una tercera acepción refiere a ciertas afecciones que se presentan en la superficie de algunos frutos de la tierra, como las papas (patatas) y los cítricos.
La palabra nos llegó desde el latín tardío araněa 'sarna', conservado en el gallego raña. Nebrija habla de “roña o sarna”, como sinónimos. Cervantes, en su Galatea (1585) dice:
Mala rabia o cruda roña consuma y acabe mis retozadores chivatos, y mis ternezuelos corderillos, cuando dejaren las tetas de las queridas madres.
La acepción actual, que presentamos aquí como principal en razón del uso no aparece hasta el siglo XVII, como en este fragmento del Cancionero classense (1589, Corde):
A las mozas ermosas, gustosas, Dios me las guarde y a las viejas tiñosas, roñosas rabia las mate.
Un ejemplo algo más reciente del roñoso como ‘tacaño’ lo encontramos en este fragmento de la autora uruguaya radicada en Francia Nut Arel Monegal:
Además, Léa dice que es roñoso, que tiene mucha plata, pero que no la gasta con nadie. Nunca les compró un regalo, ni a ella ni a su madre, a pesar de que viene a almorzar a la casa cuando quiere.
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