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No hay certeza sobre el origen del nombre de este temible escualo, extremadamente voraz, capaz de destruir un miembro del cuerpo humano solo con el roce de su piel escamosa y dura, o de amputarlo con su poderosa dentadura.
Conocido en portugués como tubarão y en catalán como tauró, el tiburón puede haber tomado su nombre del tupí guaraní uperú, precedido por una t que en esa lengua amerindia cumple la función de artículo. Por extensión, se aplica también a los magnates, principalmente del mercado financiero que se valen de su poder económico para influenciar los mercados, con frecuencia a costa de actores económicos más débiles o menos hábiles.
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